Un hechicero africano, el profesor Laye, me ofrece sus servicios 100% garantizados para mejorar mi vida, mi salud, mi trabajo, el amor, en fin, lo que no marche como yo quiero, lo hace de 9 a 22h por correspondencia o por desplazamiento, según sus palabras.
Este mar cada vez guarda más barcos hundidos (Fito).
Me voy a Barcelona, otra vez Barcelona y pienso si me llama o me rehuye.
Marcus se ha ido diciendo que mi hospitalidad ha sido verdaderamente buena, o algo así, que mi inglés es cada día peor y me ha parecido que lo decía de veras, con el corazón, como un alemán te dice que es feliz contigo, algo tieso.
Apenas me quedan preguntas y eso es malo, muy malo, ya solo encuentro repuestas incorrectas y algunos vacios inexplicables, así que me quedo quieto y espero, ¡quién sabe qué!
Somos como nos miran, como nos ven, como reflejamos.
2 respuestas hasta el momento ↓
Jose // 5 Octubre 2007 a 13:54 |
Tiendo a pensar que cada individuo habita en su universo particular. Cada persona tiene su propio plano de existencia.
En mi universo no es posible influir sobre la salud, el trabajo, el amor, la vida en fin, de otra persona sólo con la voluntad. Pero en otros universos,… quién sabe.
Paco // 8 Octubre 2007 a 22:22 |
Bueno, Jose, lo mismo este hechicero no piensa influir sólo con la voluntad, a lo mejor es algo más material. ¡Quién sabe!