No es difícil en nuestros días reconocer un destino similar para pequeños países que tienen la desdicha de no estar al nivel de la potencia hegemónica. Es bueno no olvidarnos de la aniquilación de los pueblos indios de norteamérica ante el conquistador que les prometiera tratados de “paz y de seguridad”.
La soberanía nacional de los nativos americanos fue violada en nombre de la civilización, la evangelización y la seguridad para poder desarrollar el comercio. Tengamos presente que a los nativos de norteamérica no les fue reconocida la ciudadanía de EEUU hasta 1924. Esos pueblos indígenas han permanecido como comunidades rotas a consecuencia del holocausto genocida al que fueron sometidos. Y que espera la reparación debida, como otros pueblos la tuvieron por su Holocausto. Ésa es la realidad sangrante que permanece en el imaginario del pueblo estadounidense, que sólo consideraba bueno al indio muerto. Esa fantasía puebla su inconsciente colectivo realzado por sus escritores y sobre todo por el cine y la televisión que presentaban a los indios como presas a eliminar en sus propias tierras, que el hombre blanco necesitaba para establecer la nueva sociedad en la patria prometida. Y se reproduce en los misiles Tomahawk, helicópteros Apache o Black Hawk pero sobre todo en el infame Séptimo de Caballería.
Catorce años después de la derrota del general Custer, en Little Big Horn, la situación de los indios había empeorado de forma dramática. El alcoholismo, la viruela – que llegó a las reservas en las mantas infectadas suministradas por el Ejército – y la falta de alimentos causaron bajas incalculables entre la población india.
Toro Sentado fue asesinado por la policía que controlaba las reservas el 15 de diciembre de 1890. Caballo Loco había sido asesinado en 1877 y Jerónimo, el legendario apache, moría destruido por el alcohol.
Los indios sioux habían sido desalojados de sus tierras ancestrales en Powder River y en las Montañas Negras por los blancos buscadores de oro. Trasladados a una reserva de 35.000 millas cuadradas, estas tierras también fueron ambicionadas por los blancos utilizando toda clase de extorsiones y de crímenes. Como el jefe Toro Sentado no quisiera firmar el acta de cesión de las tierras, el general Crook recibió la orden, en 1888, que si los indios no querían venderlas, éstas podían serles arrebatadas y los indios dispersados. El jefe indio fue asesinado por la policía.
Entonces, el jefe Pié Grande, uno de los líderes lakota, anciano y enfermo de pulmonía, encabezó una marcha de 350 personas, sobre todo mujeres y niños, hacia la reserva de Pine Ridge buscando el amparo del Jefe Nube Roja. El carromato de Pié grande enarbolaba bandera blanca.
Acampados en Rodilla Herida, (Wounded Knee Creek) bajo una tremenda tempestad de nieve, al amanecer del día 29 de diciembre de 1890, se presentó el Séptimo de Caballería al mando del coronel James Forsyth. Los despojaron de sus armas blancas, los desnudaron en el frío y los conminaron a entregarse para ser trasladados a la prisión de Omaha.Pero el coronel ordenó colocar cuatro cañones Hotchkiss apuntando al campamento y los 500 soldados del infame Séptimo de Caballería comenzaron a disparar a mansalva sobre los desarmados indígenas al grito de “¡Acordaos de Little Big Horn, y del general Custer!”. A los tres días, fueron enterrados en una fosa común más de 300 cadáveres, en su mayoría mujeres y niños, que yacían sobre la nieve.
Obviamente, las autoridades de Washington declararon que los soldados del Séptimo de Caballería “habían respondido al fuego de los indios en legítima defensa”, a pesar de que no tenían armas. Y concedieron a sus oficiales 20 medallas del Congreso al valor por este genocidio y holocausto en nombre de unos supremos valores que acompañaban al hombre blanco. …”

7 respuestas hasta el momento ↓
Nacho // 27 Marzo 2006 a 09:45 |
“Enterrad mi corazón en Wounded Knee” lo lei en la adolescencia, lo mismo que “El expolio del indio norteamericano” del que no recuerdo el autor, casi lo había olvidado, debe de andar el ejemplar por casa de mis padres. A ellos se añadieron otros montones de novelas “de indios” y películas. Para algunos siempre la libertad la encarnaron los indios. Por cierto, me suena que el 7º de caballeria participó en la guerra de Irak, creo que ahora van en helicóptero pero prácticamente hacen lo mismo.
Administrador // 28 Marzo 2006 a 20:16 |
Participaron rememorando su actuación de Rodilla Herida y seguro que sus mandos, como los anteriores fueron condecorados por acabar con los indios.
alicia suazo // 22 Julio 2008 a 15:50 |
Acabo de ver la película enterrad mi corazón en wounded Knee, me impactó profundamente. Por supuesto que me pongo en el lugar de los indios. Pero también quiero ser justa, pero según lo que entendí de esta decisión nacen posteriormete los Estados Unidos de América, también cuando surgio este cuestionamiento de parte de los blancos, pense como uno de ellos, era una situación necesaria , eran pobres y su situación de empobrecimiento no les permitía salir adelante. Además era necesaria la integración.Pero como siempre hay personas que actuan irracionalmente y al final desvirtuan los buenos deseos, es como que el diablo se apodera finalmente de la situación. Pero por Dios, siempre surgen de estas tragedias situaciones positivas, como la conversión del médico, un siux que fue enviado a estudiar medicina y posteriormente se tranforma en el mayor defensor de la causa de su pueblo.
No se puede juzgar a todos los blancos, por el comportamiento de algunos.
macario123 // 22 Agosto 2009 a 20:40 |
Por favor de que pagina la puedo descargar
macario123 // 22 Agosto 2009 a 20:42 |
Por favor de que pagina la puedo descargar la peli enterrad mi corazon
Paco // 23 Agosto 2009 a 07:36 |
Lo siento, No sé de ningún sitio
dani // 11 Noviembre 2009 a 09:03 |
como puedo conseguir la pelicula ENTERRAD MI CORAZON EN WOUNDED KNEE