Para que recuerdes aquella otra piedra que una vez descubriste, aquella que para los demás era solo dura y fría, aquella en la cual descubriste suavidad y calor y sentimiento.
Para que recuerdes que hasta las piedras más duras pueden ser el más suave de los terciopelos. Porque quizás fue la única que a pesar de su frialdad intentó comprenderte y para que no la olvides nunca.

0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.